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El Pacífico se recalienta y crece la alerta por lluvias extremas en Argentina
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Jueves, 13 de agosto de 2026
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 El océano Pacífico registra temperaturas muy superiores a lo normal y aumenta la vigilancia por lluvias, tormentas y crecidas en varias regiones. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó el nivel de monitoreo ante el fuerte calentamiento registrado en la región del Pacífico asociada al fenómeno de El Niño.
En el área conocida como Niño 3.4, la temperatura del océano llegó a ubicarse 1,8 °C por encima del promedio, mientras que en sectores del Pacífico central y oriental se detectaron anomalías de hasta 2,6 °C.
El comportamiento genera preocupación entre especialistas porque, si el calentamiento continúa, podría acercarse a niveles propios de un episodio de gran intensidad y modificar los patrones meteorológicos durante los próximos meses.
El fenómeno ya está asociado a condiciones meteorológicas inusuales en distintas zonas del país. En la Patagonia se registraron períodos prolongados de frío y nevadas importantes durante este invierno.
La meteoróloga Cindy Fernández explicó que, aunque la expresión “Súper El Niño” no constituye una denominación científica, la magnitud del calentamiento incrementa la posibilidad de fenómenos meteorológicos extremos.
“Lo relevante radica en la fuerza del evento y la probabilidad de aparición de fenómenos asociados”, señaló la especialista.
La mayor atención está puesta en el Litoral, el noreste y sectores del centro-este argentino, donde un escenario de mayor humedad podría favorecer períodos de lluvias persistentes, tormentas fuertes y precipitaciones intensas.
Misiones, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires aparecen entre las áreas que deberán seguir de cerca la evolución del fenómeno.
Las lluvias registradas en el sur de Brasil ya repercutieron sobre los caudales de los ríos Iguazú, Uruguay y Paraná, una situación que podría favorecer nuevas crecidas si se mantienen los aportes de agua en las cuencas.
El exceso de precipitaciones también representa un desafío para las ciudades y las zonas rurales. La capacidad de desagües, canales y sistemas de drenaje será determinante para reducir el impacto de posibles acumulados extraordinarios.
La señal de calentamiento no se limita a la superficie. Los especialistas detectaron temperaturas elevadas durante los primeros 300 metros del océano, mientras distintos procesos atmosféricos podrían contribuir a intensificar el intercambio de calor.
Uno de ellos es la Oscilación Madden-Julian, que puede modificar la circulación atmosférica y favorecer una evolución más rápida de determinadas fases climáticas.
La evolución de El Niño será monitoreada durante las próximas semanas. Para Argentina, el principal foco estará puesto en la frecuencia y magnitud de las lluvias, las tormentas y las posibles crecidas, especialmente en las regiones donde el fenómeno suele tener una señal más marcada.
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