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La Planificación es Clave en Corrientes para mitigar la llegada de "El Niño"
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Lunes, 27 de abril de 2026
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 Frente a la incertidumbre que generan los cambios en el tiempo, el Dr. Ignacio Contreras (Investigador del CONICET) aportó datos científico: aunque estamos en un contexto de crisis climática global, no hay razones para el pánico inmediato. La clave, según el experto, reside en entender los ciclos naturales y prepararse con antelación. ¿Cómo funciona el termómetro del Pacífico? Contreras explicó que nuestra región se rige por un balance dinámico entre dos fenómenos opuestos:
El Niño es el calentamiento del océano Pacífico que aumenta la humedad y las lluvias. Mientras que la Niña es el enfriamiento oceánico que deriva en sequías.
Actualmente, la provincia transita un periodo húmedo considerado dentro de la normalidad. El investigador aclaró que "El Niño" no es un evento súbito: "No aparece de golpe provocando inundaciones", sino que sus efectos en Corrientes pueden tardar hasta un año en manifestarse plenamente.
Proyecciones y Probabilidades El fantasma de las grandes inundaciones de los años 80 parece lejano. Según los modelos actuales:
La probabilidad de un evento de esa magnitud extraordinaria es de apenas el 5%.
De intensificarse el fenómeno, el impacto real de lluvias por encima de lo normal recién se sentiría entre enero y mayo de 2027.
En el corto plazo, se esperan tormentas estacionales (comunes hasta junio) debido a la combinación de vientos del sur y humedad atmosférica.
Gestión del riesgo: Lluvia vs. Río El especialista marcó una distinción vital para la defensa civil y el urbanismo:
Inundaciones pluviales: Son locales y repentinas, afectan lagunas y zonas urbanas por falta de drenaje.
Inundaciones fluviales: Dependen del comportamiento de las grandes cuencas (ríos Paraná y Uruguay) y permiten un monitoreo con mayor margen de tiempo.
"No es algo que nos vaya a tomar por sorpresa. Debemos pensar en infraestructura adecuada, centros de evacuación y mantenimiento de defensas costeras", enfatizó Contreras.
El mensaje final es de anticipación: la ciencia ofrece modelos predictivos que permiten a los municipios y al gobierno gestionar el territorio antes de que el agua llegue, transformando la incertidumbre en una hoja de ruta para la prevención.
R: Gladis Lencina
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