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La Antártida perdió 12.800 km² de hielo en 30 años, según un estudio
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Martes, 3 de marzo de 2026
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 Un análisis satelital detectó retrocesos acelerados en glaciares clave y alertó por su impacto en el nivel del mar.
La Antártida perdió 12.820 kilómetros cuadrados de hielo terrestre en tres décadas, una superficie similar a diez veces la ciudad de Los Ángeles.
El dato surge de un estudio internacional basado en observaciones satelitales que advierte sobre zonas vulnerables y posibles efectos en el aumento del nivel del mar.
Un mapa completo del retroceso
La investigación fue liderada por la Universidad de California en Irvine con apoyo de la NASA y otras agencias espaciales, incluida la argentina CONAE.
El trabajo, publicado en la revista científica PNAS, analizó 30 años de datos satelitales y elaboró el primer mapa circumpolar unificado del desplazamiento de la línea de apoyo de los glaciares.
Si bien el 77% de la costa antártica se mantiene estable, el resto muestra retrocesos significativos.
Las zonas más afectadas
Los mayores cambios se registraron en la Antártida Occidental y en la Península Antártica.
En el mar de Amundsen, glaciares como Smith, Pine Island y Thwaites retrocedieron entre 26 y 42 kilómetros en el período estudiado. El promedio anual de pérdida fue de 442 km².
En la Península Antártica también se detectaron comportamientos dispares: mientras algunos glaciares avanzaron, otros mostraron un retroceso marcado.
El rol del océano y el cambio climático
Los investigadores atribuyen gran parte del fenómeno a la intrusión de agua oceánica más cálida bajo las plataformas de hielo, impulsada por cambios en los vientos.
El científico Eric Rignot, uno de los responsables del estudio, explicó que cuando esas masas de agua alcanzan la base de los glaciares, aceleran su debilitamiento.
En ciertas áreas, sin embargo, el retroceso no se explica completamente por este factor, lo que abre interrogantes sobre otros procesos aún no identificados.
Impacto global y próximos desafíos
El monitoreo combinó radares de apertura sintética y datos de múltiples satélites internacionales, lo que permitió mejorar la precisión en la medición de cambios en el hielo antártico.
Los especialistas señalan que comprender qué regiones permanecen estables y cuáles se transforman es clave para proyectar el aumento futuro del nivel del mar.
Aunque gran parte del continente mantiene su estabilidad, el avance del retroceso en sectores críticos podría tener consecuencias significativas si se expande en las próximas décadas.
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