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Acuerdo UE-Mercosur: desafío y oportunidad para Corrientes
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Lunes, 12 de enero de 2026
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 La aprobación política del acuerdo reabre una agenda concreta para la provincia: profundizar cadenas que ya exportan a Europa, cumplir estándares crecientes y convertir logística, trazabilidad y previsibilidad en ventajas competitivas. El acuerdo UE–Mercosur volvió a escena el día viernes con su aprobación política en Europa. Para Corrientes es una noticia relevante, pero no por lo que dice el texto, sino por la agenda que se abre si se quiere vender más y mejor en un mercado grande, exigente y cada vez más regulado como el europeo.
A nivel nacional, la Unión Europea representa apenas el 9,8% de las exportaciones argentinas (el mínimo en 35 años), y el 85% de lo exportado es agroindustrial (harina y pellets de soja a la cabeza). Argentina llega a Europa con una oferta concentrada y con poca presencia relativa.
Si dejamos de hablar de Argentina en "abstracto" y lo bajamos a Corrientes, la conversación recobra otro sentido. No se trata de discutir "apertura versus proteccionismo" como idea general; se trata de mirar cadena por cadena y entender dos cosas:
1) ¿Dónde la provincia ya tiene un mercado explorado? 2) ¿Qué exigencias concretas tiene que cumplir para que esa oportunidad no se diluya por incumplimientos de calidad? Corrientes tiene una base exportadora real, aunque chica en escala nacional. En números grandes, la provincia exporta alrededor de USD 260 millones anuales, con una composición que marca su perfil: 47% productos primarios, 40% manufacturas de origen agropecuario y 13% industriales. La canasta está concentrada en cuatro cadenas: arroz (33%), madera y derivados (27%), cítricos (6%) y yerba mate (5%). Y lo más importante: Europa no es un destino desconocido. Aparecen España (8%) y Países Bajos (6,8%) entre los principales mercados; y en el sector arrocero ya existe un corredor con España, Bélgica y Países Bajos.
Esto genera un primer orden de prioridades. Si el acuerdo abre una ventana, Corrientes no necesita "inventar" la exportación a la UE. Necesita profundizarla y volverla más confiable. Veamos esto cadena por cadena.
El arroz es el caso más evidente. Corrientes explica una parte importante del arroz exportado por Argentina y ya tiene destinos europeos activos. Ahí el acuerdo puede mejorar condiciones, pero el verdadero salto se juega en ofrecer continuidad de abastecimiento, calidad homogénea, estabilidad en condiciones de contratos, logística y costos. Europa compra con estándares, pero sobre todo compra con previsibilidad.
La foresto-industria es el segundo gran capítulo, y probablemente el que más puede diferenciar a la provincia si se lo trabaja bien. Corrientes concentra una porción muy significativa de la superficie forestada del país y tiene un activo estratégico: una alta proporción de superficie certificada. En un contexto donde Europa pide cada vez más evidencia y trazabilidad, la certificación no es marketing, es competitividad. Será clave monitorear el comportamiento de la UE en cuanto a requisitos de diligencia debida vinculados a deforestación. En este sector, la diferencia entre ganar o perder un mercado se resume en documentación, trazabilidad, georreferenciación y cadena de custodia.
Los cítricos muestran otra cara del desafío. Corrientes tiene volumen productivo y Europa aparece como destino en algunos años, pero la cadena viene con señales de fragilidad: continuidad exportadora, sanidad, empaque y frío.
El acuerdo ayuda en el margen, pero el cuello de botella es operativo: Europa no "perdona" fallas sanitarias. El desafío competitivo es construir reputación, y eso lleva tiempo.
Por su parte, la yerba mate es más una oportunidad de nicho que dé escala. Con un trabajo fuerte por delante en posicionamiento (calidad, diferenciación, certificaciones específicas, formatos y marca) es una cadena que deberá crecer mirando cómo mejorar el valor por kilo y la continuidad comercial y no tanto cuántas toneladas exporta.
Y, por último, vale la pena mencionar, aunque no sea el gran rubro exportador directo, a la ganadería.
La provincia tiene stock y capacidad productiva, pero para capturar valor en un mercado como la UE hace falta armar un "puente" exportador: sanidad, trazabilidad, habilitaciones y logística. Si no se construye ese puente, el valor se capturará en otros eslabones (y fuera de la provincia).
Nótese que en todas las cadenas aparece el mismo factor transversal: la logística.
Corrientes tiene un activo que puede mejorar esa ecuación; hablamos del Puerto de Ituzaingó y la posibilidad de operar con contenedores y servicios asociados.
Si se consolida como un centro de operaciones regular -programación, volumen, operadores, frecuencia- puede recortar costos, dar previsibilidad y hacer más "exportable" a la provincia.
En síntesis, Corrientes tiene un desafío mucho más simple de enunciar que de ejecutar: convertirse en un proveedor más confiable. Esto exige tres movimientos estratégicos:
Foco: priorizar arroz y foresto-industria como motores; mientras que cítricos se trabaja con un plan explícito sanitario/logístico y yerba se piensa como estrategia de nicho y valor.
Cumplimiento como herramienta común: ordenar trazabilidad y certificaciones con soluciones compartidas (protocolos, sistemas, asistencia), evitando que cada empresa lo resuelva sola, lo que sería caro e ineficiente.
Ituzaingó como operación real: consolidar carga, asegurar operadores y frecuencia para mejorar costos y previsibilidad, sin depender exclusivamente de nodos externos.
No hace falta ser un exportador para que este proceso tenga implicancias palpables sobre la realidad de las empresas.
Por el contrario, el acuerdo es una señal de época: sube la competencia y aumentan los estándares.
A la mayor presencia importadora de bienes industriales, se sumarán las exigencias de Europa, que, tarde o temprano, terminarán filtrándose en cadenas, clientes, financiamiento y en la forma de comprar. Y lo que algunos competidores adopten primero, se transformará en un nuevo piso de competitividad.
Para las empresas correntinas, el impacto real no va a llegar como un "boom" de pedidos. Va a llegar como una presión silenciosa sobre cómo se produce, cómo se documenta y cómo se cumple.
Quien tenga procesos ordenados, costos bien medidos, calidad consistente, papeles listos, trazabilidad y logística confiable va a poder capturar oportunidades, sostener precios y defender mercados.
Quien no haga este trabajo va a competir resignando margen.
El acuerdo abrirá puertas. La competitividad definirá quiénes las cruzarán (y quiénes no).
* El autor es licenciado en Economía, socio de Dinámica | Economía y Estrategia. Consultoría para PyMEs: dinamicaeye.com
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