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Sustrajeron una caja fuerte con 50 millones
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Lunes, 5 de enero de 2026
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 Golpe con datos precisos de una banda de ladrones en una empresa de servicios de limpieza. Emplearon un dispositivo digital para acceder a un edificio. En el segundo piso rompieron paredes de durlock. Sustrajeron el cofre con el dinero. Mucha precisión, el uso de una llave magnética y una curiosa llamada telefónica. De esa forma, un grupo de malvivientes robó una caja fuerte cargada de 50 millones de pesos. El delito ocurrió en una empresa de servicios de limpieza de la ciudad de Corrientes.
La Policía trabaja en el caso fundando sospechas en la existencia de un presunto "facilitador" de información a los ladrones, para que estos consumaran el golpe a partir de datos exactos.
Diario época pudo acceder a detalles en torno a la sustracción del cofre de seguridad, registrado en un edificio de calle General Paz al 1100 del barrio Sur.
El caso se produjo en la madrugada del martes 23 de diciembre y era mantenido bajo reserva, mientras procuraban avanzar en la pesquisa que, hasta el momento, no cuenta con imputados.
Sin embargo, de repente, la investigación tuvo un impulso a partir de una persecución policial a un grupo de malhechores sucedido en la tarde del 31 de diciembre.
Aquel día, cuatro forajidos efectuaron disparos contra una patrulla de la comisaría Decimosexta mientras escapaban, en un automóvil, desde el barrio Popular hasta el barrio Plácido Martínez, donde abandonaron un Volkswagen Polo y resultó detenido uno de ellos: Miguel Angel S., de 55 años.
Con el secuestro del vehículo y el cotejo de videos referidos al robo millonario de una semana antes, comenzaron a tejer la hipótesis de que esa podría ser la banda autora del golpe.
En las filmaciones aparecía un auto blanco, del cual primero suponían podría ser un Volkswagen Voyage, y de una moto, similar a la que el día de la persecución estaba con un hombre junto a los ocupantes del auto que agredieron a la Policía.
Hay situaciones que llevan a pensar, a los detectives, sobre la actuación de un informante que conocía el movimiento interno u otros detalles de la operatividad en la empresa damnificada.
El primer hecho puntual, sugestivo, fue el empleo de una llave magnética, codificada, para acceder al edificio. Se trataría de una copia, posiblemente clonada o hackeada, porque en los registros de una base de control de ingresos figura como "desconocida".
Un segundo movimiento, captado por las cámaras de seguridad internas, está referido a una llamada telefónica que uno de los autores mantuvo tras acceder al lugar. Es como si buscara precisiones para llegar hasta el lugar exacto.
Los autores entraron con rostros cubiertos, usando anteojos, gorras, guantes.
Tras esa llamada, el grupo de maleantes rompió una pared de durlock y fue directo adonde estaba la caja con el dinero, la cual estaba "ocasionalmente" en el lugar desde unos días antes e iba a ser destinado al pago de proveedores. Nunca guardaban tanto dinero en el lugar, deslizó un informante, según lo que habrían dicho responsables de la empresa.
La caja fue llevada y cargada al automóvil. No estaba empotrada a la pared.
Horas después de la incursión de los delincuentes fue descubierto lo sucedido y la Policía comenzó con los trabajos habituales.
Las áreas de Investigaciones comenzaron a buscar indicios, pruebas, testimonios, que pudieran arrojar datos sobre los ladrones.
De esa forma, sin avances significativos, pasó una semana hasta ocurrir la persecución a los ocupantes del Polo blanco que tenía la patente de otro rodado y en cuyo interior las autoridades encontraron guantes, un alicate e incluso una radio handie con la frecuencia policial.
Al revisar las filmaciones empezaron a tejer la hipótesis de que tales sujetos, entre ellos Miguel Angel S., podrían ser los protagonistas del golpe millonario a la empresa de servicios de limpieza.
Los cuatro fugitivos de la persecución y tiroteo contra la Policía todavía son buscados. Se sospecha que son "pesos pesados" en el ambiente del hampa local.
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