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Groenlandia habilitó una mayor presencia militar de Estados Unidos en el Ártico
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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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 El Parlamento groenlandés aprobó un pacto que permitirá a Washington ampliar sus instalaciones militares, en medio de las tensiones por el interés de Donald Trump en la isla. Groenlandia dio un paso decisivo para ampliar la presencia militar estadounidense en el Ártico. Su Parlamento aprobó un acuerdo de defensa con Estados Unidos y Dinamarca que habilita la construcción de nuevas instalaciones militares y la modernización de la base que Washington ya opera en el territorio.
La votación se realizó este martes en Nuuk y terminó con 16 votos a favor, ninguno en contra y siete abstenciones. La decisión representa la primera ratificación legislativa necesaria para que el convenio pueda entrar en vigencia.
El documento fue firmado el 22 de septiembre en Nueva York por el presidente estadounidense, Donald Trump; la primera ministra danesa, Mette Frederiksen; y el jefe del Gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
El acuerdo actualiza el tratado de defensa que Washington y Copenhague habían firmado en 1951 y establece nuevas condiciones para la cooperación militar en una región que adquirió una importancia estratégica creciente por su ubicación geográfica y sus recursos naturales.
Dos nuevas instalaciones militares y la ampliación de una base estratégica
Uno de los puntos centrales del entendimiento es la autorización para que Estados Unidos establezca dos nuevas áreas de defensa en Groenlandia.
Las instalaciones estarán ubicadas en Narsarsuaq, al sur de la isla, y Mestersvig, en la región oriental. Además, Washington podrá modernizar y ampliar la base espacial de Pituffik, situada en el noroeste del territorio.
Esta última instalación, anteriormente conocida como Thule, es la base militar estadounidense más septentrional del planeta. Su función principal está relacionada con la detección temprana de misiles, la vigilancia espacial y las operaciones estratégicas en el Ártico.
Actualmente cuenta con más de un centenar de militares estadounidenses destinados de manera permanente.
El nuevo convenio también abre la posibilidad de incorporar infraestructura vinculada con la denominada Cúpula Dorada (Golden Dome), el sistema de defensa antimisiles impulsado por Donald Trump.
La ampliación de las instalaciones permitirá reforzar la capacidad de vigilancia y respuesta militar de Estados Unidos en una zona considerada fundamental para la seguridad de América del Norte y Europa.
Qué pasará si Groenlandia consigue independizarse
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es que establece que sus disposiciones continuarán vigentes incluso si Groenlandia decide convertirse en un Estado independiente.
El texto reconoce expresamente la soberanía del Reino de Dinamarca sobre el territorio mientras permanezca bajo esa estructura política y, al mismo tiempo, reafirma el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro institucional.
La continuidad del convenio después de una eventual independencia constituye uno de los puntos que generan mayor discusión entre las fuerzas políticas locales.
Además, el documento establece restricciones para países que no integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En particular, impide que instalen bases militares propias o mantengan fuerzas de manera permanente en la isla, salvo que exista un acuerdo diferente entre las partes involucradas.
Desde el Gobierno groenlandés defendieron el entendimiento como una herramienta para fortalecer la seguridad regional. Sin embargo, la oposición independentista cuestionó que no incluya beneficios económicos concretos para la población.
La oposición independentista cuestionó el entendimiento
Durante el debate parlamentario, el ministro de Exteriores de Groenlandia, Mute Egede, advirtió sobre el escenario internacional y sostuvo que la estabilidad de la región ya no puede darse por garantizada.
Las críticas más fuertes llegaron desde Naleraq, el principal partido independentista de la isla, que cuenta con ocho representantes en el Parlamento.
Su presidente, Pele Broberg, cuestionó las condiciones negociadas y reclamó un acuerdo que contemple mayores beneficios para Groenlandia.
El dirigente planteó que el territorio debería negociar condiciones diferentes cuando alcance la independencia, especialmente en lo relacionado con su soberanía y el aprovechamiento de sus recursos naturales.
Groenlandia tiene aproximadamente 56.000 habitantes, en su mayoría pertenecientes al pueblo inuit, y cuenta con un amplio grado de autonomía dentro del Reino de Dinamarca.
El interés de Donald Trump por controlar la isla
La aprobación del convenio se produce después de meses de tensiones diplomáticas por las declaraciones de Donald Trump sobre Groenlandia.
El mandatario estadounidense había planteado durante su primer mandato la posibilidad de comprar el territorio y retomó esa iniciativa tras regresar a la Casa Blanca en enero de 2025.
En marzo de ese año, el vicepresidente JD Vance visitó la base de Pituffik, en una señal del interés estratégico de Washington por reforzar su presencia en el Ártico.
La controversia aumentó en enero de 2026, cuando la Casa Blanca confirmó que Trump evaluaba distintas alternativas para adquirir la isla, incluso mediante el eventual uso de la fuerza militar.
Posteriormente, el presidente descartó una intervención armada y dejó de lado las amenazas de imponer aranceles a países europeos, luego de mantener conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Tras la firma del acuerdo, Trump volvió a referirse al territorio en términos de pertenencia y lo describió en una publicación en Truth Social como “nuestra nueva y hermosa Groenlandia”.
Sin embargo, el Gobierno danés aclaró que el convenio militar no concede ventajas especiales a las empresas estadounidenses para acceder a los recursos naturales de la isla frente a compañías de otros países de la OTAN y de la Unión Europea.
Dinamarca debe completar la ratificación
Aunque el Parlamento groenlandés ya aprobó el entendimiento, todavía falta una instancia legislativa para que pueda comenzar a aplicarse.
El Parlamento de Dinamarca, conocido como Folketing, tiene previsto iniciar el debate sobre el acuerdo durante la próxima semana y someterlo a votación el 19 de noviembre.
Una vez completadas las ratificaciones de ambas partes, Estados Unidos deberá recibir la notificación correspondiente por vía diplomática. El procedimiento no requiere una aprobación adicional del Senado estadounidense.
La decisión final tendrá consecuencias que exceden el ámbito militar: definirá las condiciones de la presencia estadounidense en una región estratégica y abrirá un nuevo capítulo en la discusión sobre la autonomía, la independencia y el futuro geopolítico de Groenlandia.
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