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Lula derrotó a Flávio Bolsonaro y será el Presidente de Brasil
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Lunes, 26 de octubre de 2026
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 Con una diferencia de 3,52 puntos, el líder del Partido de los Trabajadores aseguró su continuidad en el poder y definirá el rumbo político y económico del país. Luiz Inácio Lula da Silva consiguió una victoria histórica en el balotaje presidencial de Brasil al imponerse sobre el senador Flávio Bolsonaro. Con el 51,76% de los votos frente al 48,24% de su rival, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró la reelección y se aseguró un cuarto mandato presidencial no consecutivo.
El resultado tiene un dato inédito desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en 1989: Lula se convirtió en el primer candidato en ganar una segunda vuelta después de haber quedado en segundo lugar en la instancia inicial.
En la primera ronda, el actual mandatario había obtenido el 45,1% de los sufragios, por detrás de Flávio Bolsonaro, que alcanzó el 47%. La diferencia anticipó una definición ajustada y obligó al oficialismo a reorganizar su estrategia para revertir el resultado.
Una campaña centrada en los derechos sociales
Tras quedar segundo en la primera vuelta, Lula activó la estructura territorial del PT y reforzó una campaña enfocada en la protección social, la inversión pública, el empleo y las políticas ambientales.
El presidente presentó la elección como “una defensa de la democracia” y buscó advertir sobre las consecuencias de un regreso del apellido Bolsonaro al Palacio del Planalto. Durante la campaña, también cuestionó la orientación internacional que proponía su adversario.
El día de la votación, Lula sostuvo que Flávio Bolsonaro quería “gobernar con la bandera estadounidense”. Con esa frase, el mandatario llevó al centro de la discusión el vínculo de Brasil con Washington y la autonomía del país frente a las grandes potencias.
La izquierda movilizó a sus simpatizantes bajo la consigna “Nunca más Bolsonaro”, con críticas a la gestión de la pandemia de COVID-19 y a los recortes de programas públicos durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
Frente a las promesas de cambio de su rival, Lula defendió la continuidad de las políticas sociales. “El cambio no es privar a la gente de sus derechos”, afirmó durante la campaña.
Las medidas económicas y sociales que marcaron la elección
En los días previos al balotaje, el Gobierno impulsó distintas iniciativas para aliviar el costo de vida y mejorar los ingresos de los sectores de menores recursos.
Entre ellas figuró un aumento del 15% en el programa Bolsa Família, que alcanza a casi 50 millones de personas. La medida demandaría 5.800 millones de reales para el resto del año, de acuerdo con los datos difundidos durante la campaña.
La administración también promovió créditos públicos a tasas bajas, incentivos fiscales para pequeñas empresas y mecanismos de refinanciación de deudas para personas con dificultades económicas. A eso se sumaron medidas temporales para reducir los impuestos federales sobre la gasolina y subsidios al diésel importado.
Otro de los temas de discusión fue la reducción de la jornada laboral. Diez días antes de la segunda vuelta, el Congreso aprobó una norma para pasar de seis a cinco días de trabajo semanales y reducir la carga horaria de 44 a 40 horas, sin disminución salarial. Flávio Bolsonaro respaldó la iniciativa durante el tramo final de la campaña, mientras sectores empresariales advirtieron sobre sus posibles efectos en los costos y el empleo informal.
Lula también había enviado al Congreso un proyecto para establecer el transporte público gratuito durante los fines de semana. Su eventual implementación dependerá del alcance del programa y de los recursos necesarios para financiarlo.
Amazonía y seguridad, dos desafíos del próximo mandato
La agenda ambiental será otro de los ejes de la nueva etapa presidencial. Desde el regreso de Lula al poder en 2023, la deforestación de la Amazonía brasileña disminuyó un 45%, según los datos citados durante la campaña, luego del fuerte aumento registrado durante la gestión de Jair Bolsonaro.
En materia de seguridad, el presidente propuso fortalecer la coordinación entre las fuerzas federales y estaduales, ampliar el uso de inteligencia y mejorar el seguimiento de los recursos financieros de las organizaciones criminales.
El plan incluye financiamiento para equipamiento e infraestructura de los estados, además de una mayor articulación entre prevención, investigación y control del delito. La seguridad y el costo de vida fueron dos de los asuntos que atravesaron la competencia electoral y seguirán bajo presión durante el próximo gobierno.
La relación con Estados Unidos y el escenario internacional
La victoria de Lula también tendrá consecuencias para la política exterior brasileña. Durante su gestión, el presidente buscó profundizar la integración regional, fortalecer el Mercosur y los BRICS y sostener una estrategia de mayor autonomía frente a Washington, Pekín y las potencias europeas.
El vínculo con Estados Unidos aparece entre los principales interrogantes. En 2025, la administración de Donald Trump impuso aranceles de hasta el 50% a determinados productos brasileños y vinculó públicamente esas medidas con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro.
La continuidad de Lula abre una nueva etapa en esa relación, marcada por diferencias políticas y comerciales. El desafío será defender los intereses económicos de Brasil sin profundizar las tensiones con uno de sus principales socios.
Con el resultado del balotaje, Lula inicia el camino hacia otro mandato respaldado por una mayoría ajustada. La capacidad de sostener sus programas sociales, contener el costo de vida, responder a la inseguridad y mantener el crecimiento económico será determinante para medir el alcance de su nueva gestión.
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