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Los residuos no tratados están contaminan el río con microplásticos en Corrientes
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Lunes, 28 de septiembre de 2026
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 Los microplásticos se incorporan al organismo de los peces y avanza a través de los alimentos del ser humano. Recomiendan política de prevención publica con economía circular: “La basura es dinero. Ese plástico es dinero”. Urge separación y reciclado Por: GL
La Dra. María Celeste Franceschini, investigadora del Laboratorio HecoB del CECOAL-CONICET-UNNE, explicó en comunicación con Cadena de Radios los alcances de un proyecto nacional que busca relevar la presencia de microplásticos en ríos, lagunas, arroyos de distintas regiones del país.
La contaminación por plásticos constituye una problemática ambiental que genera preocupación por su capacidad de permanecer durante largos períodos en el ambiente y fragmentarse en partículas cada vez más pequeñas. Sobre esta problemática, la Dra. María Celeste Franceschini, investigadora del Laboratorio HecoB del CECOAL-CONICET-UNNE, explicó en comunicación con Cadena de Radios cómo se estudia la presencia de microplásticos en los ambientes acuáticos.
Franceschini explicó que, cuando los plásticos no son tratados o reciclados correctamente y son arrojados al ambiente, comienzan a degradarse y fragmentarse en porciones cada vez más pequeñas. Cuando esas partículas alcanzan dimensiones microscópicas son denominadas microplásticos.
Uno de los principales riesgos está relacionado con su incorporación a los ecosistemas y a la cadena alimentaria. La investigadora señaló que distintas investigaciones ya han detectado microplásticos en organismos acuáticos y también en el cuerpo humano.
“Es un tipo de contaminación”, explicó Franceschini, al advertir sobre la presencia creciente de estas partículas en el ambiente. La investigadora destacó que forma parte de un proyecto en el que participan más de 50 investigadores, con el objetivo de realizar un relevamiento a escala nacional utilizando una metodología común.
El trabajo contempla el muestreo de lagos, lagunas, embalses, ríos y arroyos, desde el norte hasta el sur de la Argentina. “Esto nos va a permitir conocer cuán contaminados están nuestros lagos, nuestras lagunas, nuestros ríos, y saber también qué tipo de plásticos predominan en una zona o en otra”, explicó.
En el marco de esta investigación, equipos de la región aportaron muestras de distintos sitios de Chaco y Formosa, entre otros puntos del Nordeste. Los resultados permitirán contar con información comparable sobre la presencia de microplásticos en diferentes ambientes acuáticos y aportar evidencia que pueda ser utilizada para diseñar estrategias de prevención y políticas públicas.
La contaminación también puede llegar a la cadena alimentaria Franceschini explicó que los microplásticos pueden incorporarse a los organismos que habitan los ambientes contaminados y avanzar a través de la cadena alimentaria. Como ejemplo, señaló que organismos pequeños pueden incorporar estas partículas, luego ser consumidos por peces de mayor tamaño y, de esta manera, producirse una transferencia a lo largo de la cadena alimentaria.
Por ese motivo, la investigadora hizo especial énfasis en evitar que los residuos plásticos lleguen a los ríos y otros ambientes naturales. Durante la entrevista también se destacó la importancia de combinar la investigación científica con la educación ambiental y las políticas públicas.
Franceschini sostuvo que los ciudadanos pueden contribuir mediante acciones como la separación de residuos y la disposición de los materiales reciclables en los puntos verdes habilitados por los municipios.
En este sentido, planteó la necesidad de pensar el tratamiento de los residuos desde una perspectiva de economía circular, donde materiales como el plástico, el aluminio y el vidrio puedan ser recuperados, reciclados y reutilizados. “La basura es dinero. Ese plástico es dinero”, señaló la investigadora, al remarcar que los residuos pueden convertirse nuevamente en materia prima dentro de sistemas adecuados de recuperación y reciclaje.
Para Franceschini, las políticas municipales resultan fundamentales para acompañar estas prácticas y generar las condiciones necesarias para que los residuos reciclables puedan ser recuperados.
La investigadora también destacó el trabajo de científicos argentinos que participan del proyecto y explicó que, en sus comienzos, la iniciativa tuvo que avanzar con recursos propios ante la falta de financiamiento. Según relató, la propuesta fue impulsada por investigadores argentinos, entre ellos la Dra. Belén Alfonso, quien desarrolla su actividad académica en Japón y promovió una red de investigadores argentinos para avanzar con el relevamiento.
A partir de ese esfuerzo colaborativo, distintos grupos comenzaron a realizar muestreos en diferentes puntos del territorio nacional. Franceschini destacó que esta experiencia demuestra la importancia de la cooperación científica y de la creatividad para desarrollar investigaciones aun cuando los recursos disponibles sean limitados.
El proyecto busca así generar un mapa nacional de la presencia de microplásticos y aportar información científica que permita comprender mejor una problemática ambiental que atraviesa los ecosistemas y requiere la participación conjunta de científicos, instituciones, municipios, autoridades y ciudadanos.
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