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Dos grandes terremotos sacudieron Sudamérica: qué explica sus diferencias
Miércoles, 12 de agosto de 2026
Los sismos de Venezuela y Colombia ocurrieron con seis semanas de diferencia, pero tuvieron orígenes tectónicos distintos.

Dos terremotos de gran magnitud registrados en Venezuela y Colombia con apenas seis semanas de diferencia reactivaron el debate sobre la actividad sísmica en Sudamérica y sus causas.

El 24 de junio, Venezuela fue afectada por movimientos de magnitud 7,2 y 7,5. El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 tuvo epicentro en el departamento colombiano de Chocó.

Aunque la cercanía temporal generó interrogantes sobre una posible conexión, especialistas explicaron que ambos fenómenos responden a estructuras tectónicas y mecanismos de ruptura diferentes.

El terremoto colombiano ocurrió a las 7:34 de la mañana y tuvo una profundidad cercana a los 96 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC). El movimiento fue percibido en distintos puntos del país y también alcanzó zonas de Ecuador y Panamá.

El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET, explicó que el fenómeno venezolano estuvo relacionado con la interacción entre la placa del Caribe y la Sudamericana.

“Los terremotos de Venezuela activaron dos de esas fallas, dos de esas fracturas, la falla de Bocono y la falla de San Sebastián, que generaron sismos cercanos a la superficie, de menos de diez kilómetros”, señaló.

En Colombia, en cambio, intervino la placa de Nazca, que se hunde por debajo de la Sudamericana. La ruptura se produjo dentro de la propia placa a gran profundidad, lo que explica una de las principales diferencias respecto de los movimientos registrados en Venezuela.

“En el caso de Colombia, debajo del océano Pacífico se encuentra la placa de Nazca que se hunde hacia el oeste, por debajo de la placa Sudamericana”, explicó Folguera.

La subducción de la placa de Nazca constituye uno de los principales motores de la actividad sísmica en el oeste colombiano. A este proceso se suma la influencia de la placa del Caribe.

El país se encuentra dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una intensa actividad tectónica y volcánica. Allí convergen distintas placas que acumulan y liberan energía a través de terremotos.

El sismólogo colombiano Darío Rivera destacó el alcance regional de esta estructura: “La placa Nazca abarca lo que es Chile, Perú, Colombia, todos los países que están sobre esa parte del Pacífico”.

La profundidad de un terremoto es uno de los factores que condicionan la forma en que la energía llega a la superficie. En Venezuela, las rupturas fueron mucho más superficiales, mientras que el movimiento colombiano tuvo un foco cercano a los 100 kilómetros.

Sin embargo, la magnitud no permite anticipar por sí sola el nivel de destrucción. También influyen la distancia al epicentro, el tipo de suelo, la profundidad y la calidad de las construcciones.

El Servicio Geológico Colombiano estima que en el país se producen unos 2.500 sismos por mes, aunque la enorme mayoría no es percibida por la población.

La proximidad temporal entre los terremotos de Venezuela y Colombia generó preguntas sobre una eventual relación. Sin embargo, por ahora no existe una conclusión científica que permita afirmar que ambos movimientos estén vinculados.

“Respecto de la presunta relación que pudieran tener, es objeto académico de estudio eso. Probablemente, en las próximas semanas y meses haya papers que lo discutan. Yo creo que quizás no estén relacionados, pero es una presunción lo mío, es una hipótesis”, sostuvo Folguera.

El monitoreo permanente permite analizar la evolución de la actividad tectónica, pero la ciencia todavía no puede determinar con precisión cuándo ocurrirá un gran terremoto.

Colombia cuenta con una red sísmica nacional de más de 224 estaciones, que permite detectar movimientos y elaborar información para evaluar amenazas y mejorar los estándares de construcción.

Ante la imposibilidad de predecir exactamente un terremoto, las autoridades recomiendan identificar lugares seguros dentro de las viviendas, establecer rutas de evacuación y participar de simulacros.

Los terremotos registrados en Venezuela y Colombia muestran que una misma región puede experimentar movimientos de características muy diferentes. La profundidad, las placas involucradas y el mecanismo de ruptura son elementos centrales para comprender el riesgo sísmico y reducir sus consecuencias.


     
 
 

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