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Epstein atraía a menores de edad y mujeres mayores a su 'Zorro Ranch'
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Martes, 17 de marzo de 2026
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 Al menos 10 víctimas afirman haber sido abusadas en la propiedad del financista pedófilo en Nuevo México. Hasta hoy, solo una persona ha rendido cuentas por lo que ocurrió allí. La fiscal general deberá testificar bajo juramento ante el Congreso por su manejo del caso Epstein. Para las jóvenes sin muchos recursos que necesitaban ayuda con la universidad o su carrera, visitar el rancho de 10,000 acres de Jeffrey Epstein en Nuevo México se sentía como ser invitadas a un resort exclusivo.
Tras haber sido trasladadas en avión desde distintos puntos del país hasta la propiedad privada y cercada, cabalgaban a caballo a través de una meseta salpicada de antiguos grabados rupestres. Posaban para fotografías en la mansión de Epstein, de 26,700 pies cuadrados. Hacían senderismo, nadaban, iban de compras y veían películas.
Pasar el tiempo con un hombre adinerado de mediana edad resultaba extraño, pero Epstein hacía que las chicas se sintieran especiales. Les preguntaba por sus objetivos, les ofrecía consejos y les entregaba dinero en efectivo. Pero luego, los viajes se volvieron siniestros.
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Epstein les tocaba los muslos, les hacía desnudarse para recibir un masaje o las agredía con un juguete sexual; las chicas, por su parte, se sentían confundidas y aterrorizadas. Solas, lejos de casa y rodeadas de fotografías de Epstein junto a celebridades y políticos —algunos de los cuales habían visitado el rancho—, creían que no había nada que pudieran hacer para detenerlo.
Una de las víctimas, que tenía 15 años en aquel entonces, se subió a un vehículo todoterreno al día siguiente de que Epstein la agrediera; recorrió la propiedad a toda velocidad junto a otra joven invitada y acabó estrellándose contra un árbol. "No te preocupes —dijo la otra chica, según recordaría más tarde la víctima—. Aquí nadie se mete en problemas por nada".
Epstein compró el Zorro Ranch a un gobernador de Nuevo México y lo convirtió en una lujosa propiedad.
Epstein compró el Zorro Ranch a un gobernador de Nuevo México y lo convirtió en una lujosa propiedad.Department of Justice Con el tiempo, las víctimas comprendieron que Epstein había utilizado el dinero y el poder para explotarlas sexualmente.
A partir de 2006, comenzaron a alzar la voz: no solo las más jóvenes, sino también las mujeres mayores. Al menos diez han alegado que, desde mediados de la década de 1990, Epstein las manipuló o abusó de ellas en el rancho, según un análisis realizado por nuestra cadena hermana NBC News de testimonios judiciales, demandas y otros registros. La mitad de ellas eran adolescentes cuando Epstein les causó daño.
Sin embargo, hasta el día de hoy, nadie ha rendido cuentas plenamente por los crímenes cometidos en el Zorro Ranch, un fracaso que desconcierta a las víctimas, a los funcionarios locales y a la opinión pública. Décadas de oportunidades perdidas permitieron que el rancho eludiera el escrutinio, prolongando sus secretos y retrasando la justicia para las jóvenes que Epstein llevó allí.
Estas oportunidades perdidas abarcan las casi dos décadas transcurridas desde que Epstein fue sorprendido por primera vez pagando a niñas menores de edad por sexo en Florida y negoció un acuerdo sumamente indulgente que le evitó cumplir una pena de prisión severa, según un análisis de registros federales y estatales, informes policiales y entrevistas con funcionarios actuales y anteriores.
El acuerdo de 2008 puso fin a una investigación federal que había hallado al menos una denuncia de abuso en Nuevo México, estado donde unas leyes laxas sobre delincuentes sexuales permitieron a Epstein evitar registrarse ante las autoridades locales. El estado no tipificó la trata de personas como delito hasta 2008, lo cual eliminó una de las vías para el enjuiciamiento.
Las autoridades de Nuevo México no abrieron su primera investigación sobre Epstein hasta 2019, después de que los plazos de prescripción de algunos delitos ya hubieran expirado.
Dicha investigación fue clausurada a instancias de las autoridades federales de Nueva York, quienes estaban armando su propio caso a nivel multiestatal, pero dejaron el rancho prácticamente sin examinar.
Solo ahora, con las revelaciones sobre el rancho que han surgido en los archivos de Epstein recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia —incluyendo un dato no verificado de que dos "chicas extranjeras" murieron durante actos sexuales y fueron enterradas en secreto dentro de la propiedad—, las autoridades estatales prometen averiguar por fin qué fue lo que ocurrió allí, en el alto desierto.
Se han puesto en marcha dos nuevas investigaciones: una a cargo del Departamento de Justicia de Nuevo México y otra llevada a cabo por una comisión de la verdad integrada por cuatro legisladores estatales. El lunes, las autoridades estatales realizaron el primer registro de la historia en el rancho, seis años después de la muerte de Epstein.
Las víctimas de Epstein y sus familiares afirman que esta investigación se ha hecho esperar demasiado tiempo.
"Pido al FBI y a las fuerzas del orden locales que sigan sacando a la luz los atroces abusos y el tráfico de personas que tuvieron lugar en el rancho Zorro, y que exijan plena rendición de cuentas a todos los implicados que decidieron hacer la vista gorda", declaró a NBC News en un comunicado Rachel Benavidez, una masajista que sufrió abusos en el rancho durante las visitas que realizó a partir del año 2000.
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Sin embargo, tras tantos años y con un nuevo propietario que está transformando la propiedad para convertirla en un centro de retiro cristiano, no está claro si el Estado será capaz de recuperar el tiempo perdido.
El rancho sigue provocando una sensación de vergüenza entre los habitantes de Nuevo México que pasan por allí conduciendo por la autopista 41. Los residentes de la zona han erigido un memorial a la entrada del recinto, donde depositan flores, clavan cruces en el suelo y cuelgan pancartas de protesta para exigir justicia.
"Tenemos que averiguar qué fue lo que pasó", afirmó Lou Gibney, de 65 años, un trabajador de la construcción semirretirado que reside en las afueras de Albuquerque. "Es un deber de nuestra nación llegar al fondo de todo este asunto, de una forma u otra, y descubrir cuál es la verdad, caiga quien caiga".
Lou Gibney
Lou Gibney y otros residentes de Nuevo México afirman que el legado del rancho es una mancha para su estado.Adria Malcolm for NBC News El rancho de Epstein en Nuevo México ha quedado eclipsado por sus otras propiedades inmobiliarias —tales como su mansión de siete pisos en Manhattan o su isla privada en el Caribe—; sin embargo, en ciertos aspectos resultaba aún más suntuoso y apartado: hectáreas de praderas, un cielo inmenso y montañas en la lejanía.
Una de sus víctimas, Virginia Giuffre, comparó el rancho con Disneyland y describió en sus memorias unos "jardines impecablemente cuidados y fuentes de aguas rumorosas, una pista de tenis, así como una pista de aterrizaje de hierba y un hangar". Relató que la propiedad "contaba con su propio pueblo en miniatura, el cual albergaba a sus sirvientes y al personal de mantenimiento". Epstein llamaba a la casa principal su "castillo", escribió ella.
Giuffre, quien se quitó la vida el año pasado, vivía en "dos mundos" en el rancho: encontraba consuelo al aire libre, pero al mismo tiempo soportaba abusos indescriptibles, según relató su familia. "Ella extrajo de allí toda la belleza que pudo, pero a puerta cerrada sucedían muchas cosas que eran horribles", declaró en una entrevista su hermano, Sky Roberts.
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