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La ley del acuerdo Mercosur–Unión Europea mata a la industria Argentina
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Viernes, 27 de febrero de 2026
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 Tras 26 años de negociación, la Cámara Alta aprobó el pacto comercial. Resta su reglamentación y promulgación. Implica la reducción progresiva de aranceles y reglas para bienes y servicios Europeos.
El Senado argentino sancionó la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, con 69 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones. El tratado, negociado durante más de dos décadas, quedó convertido en ley y ahora deberá ser promulgado y reglamentado por el Poder Ejecutivo.
La votación marcó un paso clave en la estrategia de inserción internacional de la Argentina y generó un amplio debate político sobre su impacto económico.
LO QUE HAY DETRÁS DE LA RATIFICACIÓN DE LA LEY
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea no hace más que profundizar este deterioro de la matriz productiva, empujando a una reprimarización de la economía.
“Hay sectores que van a ser afectados desde el primer día en que entre en vigencia este acuerdo”, advirtió la doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, Luciana Ghiotto. La especialista puso como ejemplo al sector lácteo: “Tenés una cantidad de productos que van a poder entrar al país con arancel cero y te estás enfrentando a mega corporaciones del lado europeo que pueden saturar tu mercado”.
El director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, Jorge Giraudo, señalaba meses atrás que Argentina exporta el 50% de su producción a Brasil. Mercado que ahora tendrá que disputarse con las firmas europeas
Ghiotto, que investiga este acuerdo hace años y es profesora de Economía Política Internacional en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), recordó que “esto ya pasó en Colombia” cuando ese país firmó un acuerdo con el bloque europeo. “Gigantes de la industria láctea como Danone inundaron el mercado colombiano, lo cual generó una competencia muy fuerte para los pequeños agricultores y tamberos”, historizó.
Pero el impacto no solo se observará internamente, sino también en la relación con los países vecinos. El director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, Jorge Giraudo, señalaba meses atrás que Argentina exporta el 50% de su producción a Brasil. Mercado que ahora tendrá que disputarse con las firmas europeas.
Los impulsores del proyecto plantean que existen algunas protecciones y medidas que contemplan la situación de cada región. Por ejemplo, en el caso de la industria automotriz, la reducción de aranceles se dará progresivamente en un plazo de 15 años. Para Ghiotto esto no modifica sustancialmente el escenario de una industria que “hoy está fuertemente protegida con el arancel externo común que, a pesar de que se fue reduciendo los últimos años, todavía mantiene un rol importante en la en la protección del sector automotriz”.
“Es un acuerdo lesivo para la Argentina porque es absolutamente asimétrico”, coincidió el doctor en Historia, Leandro Morgenfeld. Las diferencias están a la vista: mientras la UE tiene un PBI de 19 billones de dólares, el Mercosur cuenta con un producto de aproximadamente 2,7 billones, de los cuales el 75% corresponde a un sólo país: Brasil. Esta desigualdad no la genera el acuerdo, pero no propone nada para compensarla.
El especialista enfatizó que “como los otros Tratados de Libre Comercio que se negociaron, es un acuerdo que implica mucho más que solamente una liberalización comercial y va a profundizar el proceso de desindustrialización en la Argentina”.
El peso económico de Brasil y su carácter de potencia regional le permitieron entablar el diálogo desde un lugar de mayor capacidad que sus socios sudamericanos
Brasil saca ventaja Desde hace varios años que en el Mercosur, el principal dinamizador de las negociaciones es Brasil. Su peso económico y su carácter de potencia regional le permitieron entablar el diálogo desde un lugar de mayor capacidad que sus socios sudamericanos.
En los últimos años, obligó a rediscutir los puntos a los que se había arribado en 2019 cuando gobernaba el país Jair Bolsonaro. De la mano de Lula Da Silva logró modificar, por ejemplo, el capítulo que establecía que los Estados debían abrir sus compras públicas a empresas europeas. Brasilia garantizó la autonomía en esa área para poder privilegiar a compañías nacionales.
“Puso una cantidad de excepciones importantes para Brasil que lo deja en una posición diferente a la de Argentina”, analizó Ghiotto. Y agregó que al lograr estas excepciones pudo “moderar los impactos negativos del acuerdo”. Buenos Aires “no negoció”, sostuvo la investigadora y subrayó que Milei tuvo “una posición completamente pasiva al dejar que Brasil obtenga excepciones, pero no para todo el Mercosur, solo para ellos”.
El presidente argentino simplemente “mantuvo la posición que había planteado Macri: Argentina abre todo, Argentina no tiene restricciones, Argentina no pide nada en la negociación”, completó Ghiotto.
Para Morgenfeld “es un avance más en la política aperturista comercial general” del gobierno y recordó que hace algunas semanas se anunció también un acuerdo comercial con Estados Unidos. El autor del libro ‘Nuestra América frente a la Doctrina Monroe: 200 años de disputas’, señaló que el tratado con la Unión Europea “no entra en colisión con la política de subordinación estratégica a Washington”. “Va en línea con la política de aperturismo bobo que plantea el gobierno argentino”, disparó.
Bruselas entiende este acuerdo como una necesidad para sostener una relativa autonomía frente a otras potencias globales
Amplio respaldo con críticas de la oposición
El oficialismo defendió el acuerdo como una política de Estado que atravesó distintos gobiernos y que abre oportunidades comerciales para las economías regionales.
Desde el bloque peronista acompañaron la aprobación, aunque plantearon observaciones sobre la falta de cláusulas de protección para sectores productivos sensibles y cuestionaron la estrategia económica del Gobierno nacional.
Solo tres senadores votaron en contra: Juliana Di Tullio, Eduardo Wado de Pedro y Cándida Cristina López.
Debate político y carrera regional
El tratamiento estuvo atravesado por tensiones reglamentarias y cruces entre bloques respecto de los tiempos de votación.
En paralelo, el oficialismo siguió de cerca lo que ocurría en Uruguay, donde el Parlamento también avanzaba con la ratificación del acuerdo. La intención del Gobierno argentino era convertirse en el primer país del bloque en aprobarlo.
Finalmente, el Senado completó el trámite legislativo con la presencia del canciller Pablo Quirno en el recinto.
Qué implica el acuerdo Mercosur–UE
El pacto establece un marco de integración comercial entre ambos bloques, con reducción progresiva de aranceles y reglas comunes para bienes y servicios.
Desde el oficialismo sostienen que permitirá ampliar exportaciones argentinas hacia Europa y atraer inversiones. En cambio, sectores críticos advierten sobre la competencia que podrían enfrentar industrias locales y pymes.
El texto será publicado en el Boletín Oficial y se espera que forme parte de la agenda del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias.
Con la aprobación legislativa concluida, el próximo paso será la promulgación y reglamentación para su implementación efectiva, en un escenario económico que definirá el alcance real del acuerdo en los próximos años.
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