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EE.UU. alerta a buques en Ormuz y pide evitar aguas iraníes
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Martes, 10 de febrero de 2026
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 Washington emitió una advertencia a barcos con su bandera en el estrecho de Ormuz, clave para la energía global, por la tensión con Irán. Estados Unidos reforzó las alertas de seguridad para buques comerciales con bandera estadounidense que navegan el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, en un contexto de creciente tensión con Irán.
La advertencia fue difundida por la Administración Marítima del Departamento de Transporte y apunta a reducir el riesgo de incidentes con fuerzas iraníes en una zona vital para el comercio internacional de petróleo y gas. Recomendaciones para la navegación
Según el comunicado oficial, se recomienda a las embarcaciones mantenerse lo más alejadas posible de las aguas territoriales iraníes, siempre que no se comprometa la seguridad de la navegación.
El protocolo también indica que, ante una eventual solicitud de inspección por parte de fuerzas iraníes, los capitanes deben rechazarla de manera verbal y notificar de inmediato a las autoridades estadounidenses.
Qué hacer ante un abordaje
La guía establece además un procedimiento específico si se produce un abordaje. En ese caso, la tripulación no debe oponer resistencia física, con el objetivo de evitar una escalada de violencia en alta mar.
Estas directrices buscan unificar criterios de actuación frente a escenarios considerados de alto riesgo por Washington.
Un paso clave para la energía mundial
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo y concentra el tránsito diario de millones de barriles de crudo y grandes volúmenes de gas natural. Parte de este corredor se encuentra bajo jurisdicción iraní, lo que otorga a Teherán una influencia decisiva sobre la vía.
En el pasado, Irán utilizó su control geográfico como herramienta de presión política, con retenciones de buques y amenazas de cierre del paso, lo que generó preocupación en los mercados.
Trasfondo diplomático y presión económica
La advertencia estadounidense se conoce mientras continúan contactos indirectos entre Washington y Teherán, con mediación de Omán, para intentar reactivar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
En paralelo, Estados Unidos intensificó la presión económica con nuevas sanciones y aranceles, mientras insiste en que cualquier acuerdo futuro incluya también el programa misilístico y la política regional de Irán.
El escenario abre interrogantes sobre la seguridad de la navegación en Ormuz y el impacto que una eventual escalada podría tener sobre los precios de la energía y el comercio global.
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