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Trump anuncia que Cuba ya no recibirá petróleo ni fondos de Venezuela
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Lunes, 12 de enero de 2026
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 El presidente de EE.UU. aseguró que Caracas dejará de financiar a La Habana tras la caída de Maduro. La decisión impacta en la crisis energética cubana y en la región. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Venezuela dejará de enviar petróleo y recursos financieros al régimen de Cuba, tras la captura del ex mandatario Nicolás Maduro. El mensaje, difundido a través de Truth Social, introduce un giro central en la relación triangular entre Washington, Caracas y La Habana, con efectos directos sobre la ya frágil situación económica y energética de la isla.
Durante más de dos décadas, Cuba sostuvo gran parte de su abastecimiento energético gracias a un acuerdo con Venezuela, iniciado en 2000 bajo el gobierno de Hugo Chávez y mantenido durante los mandatos posteriores. A cambio de petróleo subsidiado, La Habana aportó personal médico, educativo y de seguridad. Sin embargo, ese esquema se fue debilitando en los últimos años por el deterioro de la industria petrolera venezolana y las sanciones internacionales. Según estimaciones sectoriales, los envíos cayeron de más de 100.000 barriles diarios en 2021 a unos 16.000 en 2025, un volumen insuficiente para cubrir la demanda interna cubana.
La decisión anunciada por Trump profundiza la crisis energética que atraviesa Cuba, marcada por cortes diarios de electricidad y una infraestructura obsoleta. El propio gobierno cubano reconoció la dependencia histórica del crudo venezolano, que llegó a cubrir cerca del 80% de sus necesidades. En paralelo, La Habana buscó diversificar proveedores: México incrementó sus exportaciones de crudo y derivados en 2025, con envíos valuados en unos 400 millones de dólares. El anuncio estadounidense introduce presión adicional sobre esos acuerdos y podría alterar el equilibrio diplomático regional, en particular para el gobierno mexicano.
En el corto plazo, Cuba enfrenta el desafío de asegurar suministros energéticos estables en un contexto de restricciones financieras y mayor aislamiento. Analistas advierten que, sin el respaldo venezolano, la isla podría quedar expuesta a un escenario de mayor fragilidad económica y social. Para Estados Unidos, el fin del flujo petrolero busca consolidar un nuevo esquema de influencia en Venezuela y acelerar cambios políticos en La Habana. El rumbo que adopten los socios regionales y la capacidad cubana para encontrar fuentes alternativas serán determinantes en las próximas semanas.
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