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Chile monitoreará un buque chino que investigará la Fosa de Atacama
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Lunes, 12 de enero de 2026
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 La nave Tan Suo Yi Hao llegará a Valparaíso el 17 de enero. La Armada supervisará sus movimientos por razones de seguridad y soberanía. La Armada de Chile confirmó que monitoreará de forma permanente al buque de investigación chino Tan Suo Yi Hao, que arribará al puerto de Valparaíso el 17 de enero para participar en una expedición científica en la Fosa de Atacama. La decisión responde a alertas internacionales que vinculan a la nave con posibles tareas de recopilación de información estratégica, en un contexto regional marcado por la creciente competencia geopolítica y la sensibilidad de las infraestructuras submarinas.
El Tan Suo Yi Hao, operado por el Instituto de Ciencias e Ingeniería del Mar Profundo de la Academia de Ciencias de China, es la nave nodriza del sumergible Fendouzhe, el único batiscafo capaz de descender a más de 10.000 metros. La expedición se enmarca en un convenio científico firmado hace dos años con el Instituto Milenio de Oceanografía de la Universidad de Concepción, orientado al estudio de la biodiversidad y la geología de la Fosa de Atacama, ubicada a unos 160 kilómetros de la costa chilena.
Sin embargo, la trayectoria previa del buque frente a Australia, Filipinas y la India encendió advertencias de analistas estratégicos y autoridades extranjeras, que señalaron posibles relevamientos de cables submarinos críticos para las comunicaciones globales.
Ante este escenario, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) informó que autorizó la Investigación Científica Marina conforme a la Convención del Mar, pero con restricciones: el área de trabajo se redujo a 33 estaciones dentro de la Zona Económica Exclusiva chilena y se designó un observador nacional a bordo para fiscalizar las tareas. El buque deberá zarpar de Valparaíso el 19 de enero, recalar en Antofagasta el 9 de febrero y regresar el 3 de marzo.
La medida busca equilibrar la cooperación científica internacional con la protección de la seguridad nacional, en un contexto en el que estudios del CSIS de Estados Unidos advierten que la mayoría de los buques de investigación chinos presentan vínculos potenciales con el aparato militar de ese país.
El monitoreo permanente permitirá evaluar si la expedición se ajusta estrictamente a los objetivos científicos declarados. Cualquier desvío en la ruta o en las operaciones podría derivar en revisiones diplomáticas o en un endurecimiento de los controles a futuras misiones extranjeras. Para Chile, el episodio reabre el debate sobre cómo gestionar la investigación oceánica en áreas estratégicas sin comprometer soberanía ni cooperación científica, en un escenario internacional cada vez más tensionado.
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